Y lo quise, y me quiso. Y lo perdí, y me perdió.
Aprendimos a dejar de idealizar, y a tirar el peso para atrás.
Tuvimos todo hasta que se agotó y nos quedamos sin nada.
Fuimos la inmensidad y la densidad.
Una vez se nos ocurrió escaparnos. Navegamos tres días.
El primero fue increíble, en el segundo no nos hablamos, y en el último me tuve que lanzar al agua (con desesperación) y pedirle perdón por tirarlo. Así fue la historia. La historia de un amor resumida en tres días.
Un cínico
12/04/2012
19/01/2012
Vacío
Por
Cínica
Se mueve el piso, los muebles, el techo, los libros, menos yo. Tiemblan platos y cubiertos. La televisión amaga a hacer un movimiento, ya casi lo logra. Miro. Examino, veo, entiendo, y despacio comienzo a reír. Espero el instante en el que se desvanezca todo sobre mí. Estoy ansiosa y expectante, pero mantengo la paciencia.
Nada. Las cosas me esquivan y no me causa gracia. Me parece una injusticia.
Me quedé para ver que ocurría. Me instalé y me dejé golpear por lo que no quiere golpearme. Y aunque no me haya rozado nada, dolió. Tengo el cuerpo herido de no haber sentido nada.
17/11/2011
Diabéticos
Por
Cínica
Algunos días le compro garrapiñadas al señor que está en la puerta del San Martín. Las compro para ayudarlo. Salgo de la facultad a la noche con mis pensamientos y el me distrae, me sonríe pensando que tengo hambre y le doy tres pesos.
Es tan nostálgico el proceso.
No les siento el gusto, las mastico por inercia, bailan en el paladar y no percibo nada.
Las mastico y saboreo con los dientes y la lengua, llenos de angustia.
Es que quise demostrarte que ahora podía morderte y me salió mal.
Si todo consistiera en probarse y lamerse, la vida no tendría sentido, pero tampoco confusión.
Pensé que lo iba a lograr y que quería que fueras mi droga de los jueves.
Te quiero de narcótico todos los días. No merezco las garrapiñadas de los lunes.
Es tan nostálgico el proceso.
No les siento el gusto, las mastico por inercia, bailan en el paladar y no percibo nada.
Las mastico y saboreo con los dientes y la lengua, llenos de angustia.
Es que quise demostrarte que ahora podía morderte y me salió mal.
Si todo consistiera en probarse y lamerse, la vida no tendría sentido, pero tampoco confusión.
Pensé que lo iba a lograr y que quería que fueras mi droga de los jueves.
Te quiero de narcótico todos los días. No merezco las garrapiñadas de los lunes.
27/07/2011
Sentir la eternidad
Por
Cínica
Esquivo los autos como personas y las personas me esquivan a mí como si no fuera nadie. Es que realmente soy nadie. Mi angustia es ajena a ellos. ¿Hoy quién quiere ver llorar?
Tengo alergia. Me pica la nariz, la cabeza, los ojos, las mejillas, la boca. Tengo alergia de amor.
Lloro por otras cosas, es difícil de explicar. Te encuentro y también me encuentro con mucho más.
Nunca termina. Eso no me pone triste, solo me hace llorar. Siempre lloro mucho. Quiero pegarle a la pared pero no me sale, no soy así. Creo que soy cobarde hasta para eso.
Me das alergia y te pido que te alegres, porque no sabes a desparacitario. Sabes a aspirineta.
Sabes a todo eso que no sabía nada. No sentís más que el picazón de la ansiedad. Todo tan insulso hasta que volves a sentir despacito lo dulce, lo amargo, lo agrio, lo ácido.
Es increíble que esté sucediendo. A veces a la gente le pasa que cuando empieza a sonreír, sonríe tanto, tanto mi amor, que sin querer se olvida de lo que aferraba con sus manos.
Aunque tus besos tengan violencia y hormonas por doquier, lo siento. Lo siento en todo el cuerpo.
Tus besos valen. Tus besos hacen sentir lo verdadero, porque después de pelear con almohadas, taparnos, destaparnos, vestirnos y desvestirnos, arrancarnos y rasguñarnos, me das ese beso mojado y cortito.
Mojado y cortito. Y me hablas con ese beso. Me decís tanto en 3 segundos. Te sonrío como idiota. Te pido perdón por idiota.
Perdón por no haber sonreído antes. Que más hubiera querido yo que encontrarte antes para arrepentirme después, cuando nos cansemos de tocarnos y querernos.
Aunque apenas comience, puedo imaginarme el final. El lamento de no haberte conocido diez años más tarde para poder vivir con vos y llenarnos de sueños, que terminarían en algún otro deseo que no se llama vos o yo...
Tengo alergia. Me pica la nariz, la cabeza, los ojos, las mejillas, la boca. Tengo alergia de amor.
Lloro por otras cosas, es difícil de explicar. Te encuentro y también me encuentro con mucho más.
Nunca termina. Eso no me pone triste, solo me hace llorar. Siempre lloro mucho. Quiero pegarle a la pared pero no me sale, no soy así. Creo que soy cobarde hasta para eso.
Me das alergia y te pido que te alegres, porque no sabes a desparacitario. Sabes a aspirineta.
Sabes a todo eso que no sabía nada. No sentís más que el picazón de la ansiedad. Todo tan insulso hasta que volves a sentir despacito lo dulce, lo amargo, lo agrio, lo ácido.
Es increíble que esté sucediendo. A veces a la gente le pasa que cuando empieza a sonreír, sonríe tanto, tanto mi amor, que sin querer se olvida de lo que aferraba con sus manos.
Aunque tus besos tengan violencia y hormonas por doquier, lo siento. Lo siento en todo el cuerpo.
Tus besos valen. Tus besos hacen sentir lo verdadero, porque después de pelear con almohadas, taparnos, destaparnos, vestirnos y desvestirnos, arrancarnos y rasguñarnos, me das ese beso mojado y cortito.
Mojado y cortito. Y me hablas con ese beso. Me decís tanto en 3 segundos. Te sonrío como idiota. Te pido perdón por idiota.
Perdón por no haber sonreído antes. Que más hubiera querido yo que encontrarte antes para arrepentirme después, cuando nos cansemos de tocarnos y querernos.
Aunque apenas comience, puedo imaginarme el final. El lamento de no haberte conocido diez años más tarde para poder vivir con vos y llenarnos de sueños, que terminarían en algún otro deseo que no se llama vos o yo...
23/05/2011
Besar a Rayuela.
Por
Cínica
Te doy un beso tras otro y el tiempo se nos va.
Llegó el momento en el que no nos preguntamos
si debemos seguir besandonos.
Dejamos de pensar.
Mientras haces mate leo Rayuela y descubro
que sos un Oliveira cualquiera y tengo miedo
de parecerme un poco a la Maga. Mi lectura va por el
capítulo 40 para sacar conclusiones arriesgadas, pero hasta ahora
me parezco tanto... Como no saco conclusiones tampoco canto victoria aún.
Hace instantes estabas rendido en mi habitación pero insisto en que sos bastante impredecible. Me gusta imaginar como me miras mientras leo, pienso o me miro las manos, incluso cuándo me estiro para hacerme desear un poco más.
No sé a quien quiero engañar cuándo quedamos frente a frente en la cama, me da vergüenza y me rasco el ojo para verte menos. Y a vos también te inhibe, lo sé. Después de tomar coraje abro los ojos para mirarte pero los cerras y me río, nos reímos y entre tanta risa necesito besarte mil veces y otras mil más porque cuándo dejo de besarte quiero hacerlo de nuevo. Necesito que me abraces fuerte y me beses despacio, suave, profundo. El instante en el que respiramos hondo, nos aliviamos y nos sentimos fuertes juntos, hasta casi sonreímos.
Ahora existen esos besos que dejan atrás lo carnal, lo pasional, para entrar en un espacio nuevo dónde no hay preguntas de más, incertidumbres y miedo a amar.
Ahora existimos.
Llegó el momento en el que no nos preguntamos
si debemos seguir besandonos.
Dejamos de pensar.
Mientras haces mate leo Rayuela y descubro
que sos un Oliveira cualquiera y tengo miedo
de parecerme un poco a la Maga. Mi lectura va por el
capítulo 40 para sacar conclusiones arriesgadas, pero hasta ahora
me parezco tanto... Como no saco conclusiones tampoco canto victoria aún.
Hace instantes estabas rendido en mi habitación pero insisto en que sos bastante impredecible. Me gusta imaginar como me miras mientras leo, pienso o me miro las manos, incluso cuándo me estiro para hacerme desear un poco más.
No sé a quien quiero engañar cuándo quedamos frente a frente en la cama, me da vergüenza y me rasco el ojo para verte menos. Y a vos también te inhibe, lo sé. Después de tomar coraje abro los ojos para mirarte pero los cerras y me río, nos reímos y entre tanta risa necesito besarte mil veces y otras mil más porque cuándo dejo de besarte quiero hacerlo de nuevo. Necesito que me abraces fuerte y me beses despacio, suave, profundo. El instante en el que respiramos hondo, nos aliviamos y nos sentimos fuertes juntos, hasta casi sonreímos.
Ahora existen esos besos que dejan atrás lo carnal, lo pasional, para entrar en un espacio nuevo dónde no hay preguntas de más, incertidumbres y miedo a amar.
Ahora existimos.
09/05/2011
Lo que carcome mi esencia
Por
Cínica
Dice las cosas de una manera tan convincente que a veces termino creyendo parte de todo el maltrato que me da. Hoy le dije que no la quería. Ella me dijo que no le importaba a esta altura lo que quisiera o no quisiera yo. Pensé muchas veces que quizá sea una etapa post adolescencia pero cada día me convenzo más de que no la quiero. Me manda al psicólogo. Su vida es perfecta pero no conmigo. Ella es feliz pero llora casi siempre. Me grita incoherencias y yo me río, me río fuerte porque prefiero reír ante su crueldad. Tengo el llanto fácil, intento distraerme pero tengo el llanto fácil.
Cuándo lloro me agarran espasmos. Me desarmo, me ahogo. Solo me pasa cuándo algo me duele mucho y ella piensa que me duele cuando me atosiga con su voz alta y mano acompañante, pero en realidad me molesta que no me deje escribir, hablar, caminar, dormir, contestarle.
Me di cuenta que estaba mal cuándo hablaba con el teléfono. Del otro lado no había nadie.
La llamé desde mi celular mientras ella hablaba con una amiga. Y sonó. Ella se enojó porque me dijo que le había cortado la llamada y ahí empezó esa especie de persecución en un 3 ambientes.
Cualquiera quisiera que la conversación termine en un "Hace tu vida".
Yo no.
Y más aún porque lo nuestro no son conversaciones, son pequeñas competencias jugando a quién corta más profundo.
Cuándo lloro me agarran espasmos. Me desarmo, me ahogo. Solo me pasa cuándo algo me duele mucho y ella piensa que me duele cuando me atosiga con su voz alta y mano acompañante, pero en realidad me molesta que no me deje escribir, hablar, caminar, dormir, contestarle.
Me di cuenta que estaba mal cuándo hablaba con el teléfono. Del otro lado no había nadie.
La llamé desde mi celular mientras ella hablaba con una amiga. Y sonó. Ella se enojó porque me dijo que le había cortado la llamada y ahí empezó esa especie de persecución en un 3 ambientes.
Cualquiera quisiera que la conversación termine en un "Hace tu vida".
Yo no.
Y más aún porque lo nuestro no son conversaciones, son pequeñas competencias jugando a quién corta más profundo.
21/04/2011
Ignorancia
Por
Cínica
Googlear la palabra no es gratis pero solo te cuesta la factura mensual de internet
que utilizas para romper los esquemas gramaticales y ortográficos.
que utilizas para romper los esquemas gramaticales y ortográficos.
07/04/2011
Ufff
Por
Cínica
Llegó el momento feo de la noche en el que me pregunto si esas personas que me gustaría ser, sueñan ser otras personas, porque si fuera ellas no quisiera ser otro.
Tengo que recuperar mi autoestima y encontrar mi look de nuevo o por lo menos volverlo a crear. Tengo que dejar de querer ser algo que quizá nunca pueda ser. Tengo que dejar de ser tan forra conmigo misma. Soy esto y ya. Fue, dale un corte.
Tengo que recuperar mi autoestima y encontrar mi look de nuevo o por lo menos volverlo a crear. Tengo que dejar de querer ser algo que quizá nunca pueda ser. Tengo que dejar de ser tan forra conmigo misma. Soy esto y ya. Fue, dale un corte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)